El Caballero de la triste figura. - hlpuig

Don quijote es considerado un soñador, un idealista,un loco. Para mi es la prueba de que se puede experimentar la diferencia.El mantiene la ilusión siempre viva, en la realidad: la única ficción es su locura. El mundo digital es divertido y alegre, y muestra, al mismo tiempo que la nobleza es una clase social muerta y absurda. Donde todas las relaciones sociales, la ética y la moralidad están dictadas por el dinero, o por los pocos que tiene de este demasiado. Lo dice una sociedad libre de ligaduras feudales, -que ataban a los hombre a sus seres superiores- para no dejar otro vínculo que no sea el frío interés, el cruel “pago al contado”. Los ideales aparecen ahora ridículos y como una excentricidad anticuada. Yo estoy pagando el castigo, que hace mucho tiempo pagó Don Quijote, el castigo de imaginar equivocadamente, que el caballero errante era compatible con las formas económicas de la sociedad basada en el dinero y no en el rango (cultural y/o intelectual). La esencia de Don Quijote es precisamente la contradicción entre el honor y la lealtad y una sociedad basada únicamente en las relaciones monetarias. Don quijote entra en conflicto con la vida cotidiana. Don quijote como yo, disimulamos nuestra pobreza con un aura de nobleza gentil. Es la ironía de una clase social que no comprende que está condenada y que las viejas formas ya no juegan ningún papel. Don quijote como yo, no tenemos concepción del dinero: sólo un juicio quijotesco, somos los dos idealistas filosóficos contra los materialistas filosóficos (Don Quijote vs Sancho Panza) La podredumbre siempre empieza por arriba, la degeneración y la corrupción es la norma: la vieja moralidad se resquebraja “que cada hombre mire por sí mismo y que el diablo se ocupe del resto” El orgullo llega antes de la caída. Ahora que estamos viviendo la agonía y la degeneración del capitalismo, todos los que que tenemos lucidez y queremos aprender de la historia, somo calificados de utópicos, soñadores y locos. Los que compartimos ese honor con Don Quijote, nos encontramos tan poco cómodos en el mundo del capitalismo como nuestro ilustre antepasado. Don quijote es un ejemplo de cómo individuos en sociedades modernas complejas, se llegan a entender a sí mismos y de cómo pueden usar libremente la imaginación en una sociedad que dicta que es verdad y que no. Deseando otra realidad, El se conquistó a sí mismo. Al final aquéllos que eran considerados como soñadores y locos, se convierten en las únicas personas cuerdas de un mundo que se ha vuelto loco.